PLAYA DE SAN MARCOS
A escasa distancia del núcleo
urbano está la playa de San Marcos. De arenas negras y perfectamente resguardadas
de los vientos por coladas lávicas que penetran en el mar, la que mejores condiciones
naturales reúne entre las playas del norte tinerfeño albergó, en tiempos pasados, un
más que importate tráfico marítimo para la comarca y unos astilleros, destino de gran
parte de la riqueza maderera de la zona. En ellos incluso se acometió la construcción de
una flotilla para defender las costas tinerfeñas de los repetidos ataques de los
corsarios, empresa frustrada más tarde por motivos económicos. Se localiza el cultivo de
la platanera en una franja de terreno litoral relativamente llana, formada por lavas
de la Serie III, que han debido ser transformadas para construir campos de cultivo. Esta
lavas han experimentado un proceso de revalorización que las ha convertido en las de
máximo interes agrícola del municipio.
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Actualmente, la vieja cala de Icod en la que, según la tradición, apareció en una cueva la imagen gótico- flamenca del patrono local, aparece rodeada de apartamentos, bares y restaurantes. San Marcos, como se ve, es un pequeño núcleo de pescadores, con menos de 1.000 habitantes. El turismo, fundamentalmente de paso, no termina de asentarse en la playa de San Marcos, quizás como consecuencia del escaso desarollo infraestructural acometido. Sin embargo, parece ser una zona de cierto interés para las autoridades locales. |
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